NOTA ESCRITA POR JAVIER GUARDIA BOSÑAK
Dice la prensa (esa Señora que suele hablar antes que lo haga la Señora Justicia), que las Prestamistas Hipotecarias del Ministro Adorni, son Policías Retiradas y que el capital prestado al ahora silencioso vocero de las “BitCastas” (100.000 dólares en efectivo), fue el resultado de juicios laborales del marido de la Prestamista mayor, más diferencias salariales y procesos sucesorios.
Gente pujante y suertuda, por lo visto, al punto de ser súper generosas con la forma de pago y el interés anual. Las Prestamistas Uniformadas declararon que el Ministro viene cumpliendo a rajatabla con el pago mensual de las cuotas, que son de unos 900 dólares mensuales – según declararon – lo que muestra a las claras la generosidad de esta gente y el optimismo que muestran de vivir muchos años más, teniendo en cuenta el monto prestado y el valor de las cuotas, que arrojaría un Plan de Pago de 111 Cuotas.
Pero lo que realmente me llevó a escribir estas palabras, mientras tomo mis mates de la mañana, fue esa rutina que venimos observando últimamente en varios casos delictivos y de corrupción institucional: la presencia de Uniformes en medio del hecho, sea como partícipes directos o secundarios, siempre hay un “Cana” o un “Milico”, juntando capitales; propiedades y otros activos injustificables ante un peritaje mínimo y serio, resultante de multiplicar sus ingresos por los meses de una década y compararlos con el valor de sus patrimonios.
Son una Cofradía silenciosa, con tentáculos que tocan varios lugares del Estado aún luego del Retiro (o, mejor dicho, mucho más, luego de Retirarse de su Fuerza), cumpliendo roles oficiales o por medio de empresas privadas que ofrecen “Servicios” al mismo Estado.
Casas en villas veraniegas; en Barrios Privados; Empresas en el rubro Diversión o Espectáculos; Fiestas Electrónicas; mundillo de pastillas sintéticas y cientos de rubros o actividades más, la Prensa muestra que – en una cantidad abrumadora de casos – por detrás hay un Uniforme. Los mismos uniformes que apalean a Jubilados; a Juventudes e Infancias. Los mismos que están a la espera de detectar la figura de un fotógrafo, para dispararle impunemente. Los mismos Uniformes que siguen formando a sus nuevas Camadas, con los Manuales Policiales y Militares de las décadas de 1960 y 1970, sobre todo de ésta última.
Son la borra de la Dictadura, esa que un par de Gobiernos intentaron lavar y enjuagar, pero que otros lo impidieron, principalmente, sus cómplices Civiles y Eclesiásticos, esos que hoy presentan a Genocidas como buenos e inocentes Abuelitos que merecen una prisión domiciliara.
Antiguamente, un miembro infectado directamente era amputado para salvar al resto del cuerpo y a la vida misma, pero la Humanidad supo inventar los antibióticos, algo que en Argentina solo parece estar destinado para eliminar a los y a las verdaderas Patriotas, como la Gran Estadista condenada por Causas Armadas por los defensores de las Armadas. Irónico, ¿no cree?

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