El 25 de marzo de 1977, un grupo de tareas de la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA), interceptaron al periodista y militante Rodolfo Walsh en la calle San Juan y Entre Ríos de la Capital Federal. Fue herido, secuestrado y asesinado.
Horas antes, había dado a conocer su “Carta abierta de un escritor a la Junta Militar”, en la que describió los crímenes de la dictadura y denunció las motivaciones económicas de su accionar.
En la “Megacausa ESMA (Segundo Juicio, Testimonio C), que llevó adelante el Tribunal Oral en lo Criminal Federal Nº 5, se dictó sentencia del 27 de octubre de 2011 condenando por el homicidio de Rodolfo Walsh a: Jorge Eduardo Acosta (cadena perpetua), Antonio Pernías (cadena perpetua), Alfredo Astiz (cadena perpetua), Jorge Radice (cadena perpetua), Ricardo Cavallo (cadena perpetua), Ernesto Weber (cadena perpetua) y Juan Carlos Fotea (25 años de prisión). Juan Carlos Rolón y Pablo García Velasco fueron absueltos en primera instancia, pero las absoluciones fueron declaradas nulas por la Cámara, al ser tratadas las apelaciones.
El Equipo Argentino de Antropología Forense han realizado investigaciones y rastrillajes en la zona de la ex ESMA donde se cree que fueron inhumados o cremados varios desaparecidos, pero sin éxito.

“La censura de prensa, la persecución a intelectuales, el allanamiento de mi casa en Tigre, el asesinato de amigos queridos y la pérdida de una hija que murió combatiéndolos, son algunos de los hechos que me obligan a esta forma de expresión clandestina después de haber opinado libremente como escritor y periodista durante casi 30 años.
El primer aniversario de esta Junta Militar ha motivado un balance de la acción de Gobierno en documentos y discursos oficiales, donde lo que ustedes llaman aciertos son errores, lo que reconocen como errores son crímenes y lo que omiten son calamidades (…) Congelando salarios a culatazos mientras los precios suben en las puntas de las bayonetas, aboliendo toda forma de reclamación colectiva, prohibiendo asambleas y comisiones internas, alargando horarios, elevando la desocupación al récord del 9% prometiendo aumentarla con 300.000 nuevos despidos, han retrotraído las relaciones de producción a los comienzos de la era industrial, y cuando los Trabajadores han querido protestar los han calificado de subversivos, secuestrando cuerpos enteros de delegados que en algunos casos aparecieron muertos, y en otros no aparecieron (…) Estas son las reflexiones que en el primer aniversario de su infausto gobierno he querido hacer llegar a los miembros de esa Junta, sin esperanza de ser escuchado, con la certeza de ser perseguido, pero fiel al compromiso que asumí hace mucho tiempo de dar testimonio en momentos difíciles” Rodolfo Walsh.
NOTA BIOGRÁFICA

Rodolfo Walsh nació el 9 de enero de 1927 en Choele Choel, Río Negro. Se crió en una familia conservadora, de ascendencia irlandesa, y a los 13 años dejó la Patagonia para hacer la secundaria en Buenos Aires, en un colegio pupilo de curas irlandeses. Rápidamente se metió en el mundo de la literatura y el periodismo. A los 17 años empezó a trabajar como traductor, y enseguida publicó sus primeras notas periodísticas.
En 1953 Walsh publica su primer libro, “Variaciones en rojo”, una colección de relatos policiales que marca el pulso de sus intereses de ese momento. Dos años después, su hermano Carlos, que era oficial de la Marina, participa de los bombardeos a la Plaza de Mayo contra el gobierno de Juan Domingo Perón. En septiembre de 1955 Perón fue derrocado por la autodenominada Revolución Libertadora, y ese hecho iba a cambiar para siempre la vida de Rodolfo Walsh.
La caída de Perón no solo fue un hecho trascendental en la historia argentina, sino también en la vida de Rodolfo Walsh. Con el golpe empezó la resistencia, y con la resistencia llegó la persecución.

El 9 de junio de 1956, el general Juan José Valle intentó hacer un levantamiento en contra de la dictadura. El intento fue fallido, y un grupo de civiles fueron fusilados en un basurero de José León Suárez. Un tiempo después, Walsh escuchó una frase referida a ese hecho que lo iba a cambiar todo. Hasta que Walsh empezó a investigar los fusilamientos, nadie sabía nada sobre los sucesos. Él se obsesionó con la historia, y junto con la periodista Enriqueta Muñiz buscó reconstruir las historias de los asesinados y del fusilado que vive. El resultado de esa pesquisa sería uno de los grandes libros de la literatura argentina: Operación Masacre.
La investigación de Walsh cambió muchas cosas en muchos sentidos. Por un lado, su descubrimiento de una red de crimen y persecución llevada a cabo por la Revolución Libertadora lo obligó a refugiarse en una isla del Tigre y a andar con un revólver encima. Por otro lado, “Operación Masacre” inauguró un género que años después sería un furor: la novela de no ficción. Aunque este libro se publicó en 1957, para el canon literario quedó establecido que el primero de ese género fue “A sangre fría”, del norteamericano Truman Capote, editado ocho años después.

A mediados de 1959 se instaló en Cuba. La revolución de Fidel Castro había ocurrido unos meses antes. En la isla, Walsh fue uno de los fundadores de la agencia de noticias “Prensa Latina”, que buscaba combatir la propaganda estadounidense contra la Revolución Cubana. Estuvo a cargo de los Servicios Especiales del Departamento de Informaciones. Y entonces hizo algo increíble que le salvó la vida a miles de personas.
Usando sus conocimientos de criptografía, Rodolfo Walsh descubrió, a través de lo que simulaban ser unos inocentes cables comerciales de una empresa bananera, la invasión que Estados Unidos planeaba hacer en la Bahía de Cochinos de Cuba.
Volvió a Argentina y siguió publicando libros que buscaban influir de manera directa en la realidad política. En 1968 se reunió con Perón en su exilio en Madrid. Un año después empezó su militancia en el Peronismo de Base, que sería la antesala a su ingreso en la agrupación Montoneros.
Walsh era el responsable del Departamento de Informaciones e Inteligencia, y junto a su amigo Paco Urondo fundó “Noticias”, un diario matutino que llegó a vender 130 mil ejemplares por día.
El 24 de marzo de 1976 se produjo el Golpe de Estado que sería el más sangriento de la historia argentina. Rodolfo Walsh y tantos otros militantes pasaron a la clandestinidad. El 29 de septiembre de ese año fue asesinada su hija Vicki. Para Rodolfo Walsh fue un golpe durísimo.
Durante 1976, Rodolfo Walsh fundó dos agencias de noticias, ANCLA y Cadena Informativa, con el objetivo de denunciar los crímenes de la dictadura. El 24 de marzo de 1977 envió a los diarios su famosa “Carta abierta de un escritor a la Junta Militar”, que detallaba con datos precisos las atrocidades políticas, sociales y económicas de los militares.
Al día siguiente despachó varias copias más. Estaba camuflado con ropa de una persona mucho mayor, con un enorme sombrero de paja. Entre las 13.30 y las 14 fue interceptado en la esquina de San Juan y Entre Ríos por el Grupo de Tareas 3.3. de la Escuela de Mecánica de la Armada. Se resistió a los tiros, y fue asesinado. Tenía 50 años.
A 45 años del secuestro, desaparición y asesinato de Rodolfo Walsh, su nombre sigue siendo sinónimo de compromiso político y de excelencia literaria. Y su muerte nos recuerda el pedido irrenunciable de Memoria, Verdad y Justicia. (Filo.news, 23/3/2022)

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