Así lo aseveró el doctor en Geología Andrés Folguera al comparar con lo sucedido en Venezuela y Colombia.
El último acontecimiento sismológico fatal acaecido en Colombia, lleva al periodismo y a la ciencia a preguntarse por los riesgos inminentes en nuestro país.
“El riesgo sísmico no solamente está basado en el potencial sísmico, sino que se basa en cuán preparado está el Estado nacional y provincial ante la ocurrencia de un sismo. San Juan y Mendoza, tienen una cultura sísmica deriva de eventos que han sufrido. Pero hay otras provincias donde estos eventos son muchos más lejanos, o inexistentes, por ejemplo Jujuy, Salta, Catamarca, La Rioja, Tucumás inclusive son las provincias más frágiles, porque los Estados no están preparándose para el advenimiento de un evento como este.” Aseguró el científico.
El doctor Andrés Folguera, especialista en ciencias geológicas de la Universidad de Buenos Aires, fue entrevistado por Luis Novaresio para analizar el reciente terremoto que sacudió Colombia.
Según Folguera, aunque existe una hipótesis académica sobre la relación entre grandes sismos cercanos, en este caso los procesos fueron distintos: el evento colombiano fue un sismo muy profundo causado por una fractura del fondo del océano Pacífico a 100 kilómetros bajo tierra, mientras que otros recientes como el de Venezuela fueron superficiales y asociados a fallas conocidas.

Folguera destacó que este tipo de fracturas profundas no son habituales y no dejan marcas visibles en superficie, lo que dificulta su predicción. Además, recordó que Colombia es una zona sísmicamente activa con antecedentes de terremotos importantes. Sin embargo, advirtió sobre las deficiencias en los estándares constructivos: “Hay 200 edificios colapsados; eso muestra que no se han cumplido los estándares rigurosamente”.
En cuanto al riesgo sísmico argentino, explicó que todo el frente andino presenta peligro elevado, especialmente desde Neuquén hacia el norte. Provincias como San Juan y Mendoza tienen mayor cultura sísmica debido a eventos pasados, pero otras regiones están menos preparadas. Finalmente, aclaró que tras un gran terremoto es inevitable la ocurrencia de réplicas durante semanas y subrayó la importancia del trabajo científico para comprender estos fenómenos.
El epicentro del terremoto del 18 de enero de 2021, de una magnitud 6.4, se produjo en el Cordón de las Osamentas (inpres.gob.ar), al suroeste del valle Maradona, a unos 50 km de la ciudad de San Juan. En el video se muestra una animación temporal en la que se puede apreciar la ubicación epicentral del terremoto y la siguientes réplicas asociadas al mismo registradas hasta las primeras horas del 20 de enero, de acuerdo a los datos publicados por el INPRES. Estudios realizados previamente por integrantes del Gabinete de Neotectónica y Geomorfología-INGEO- Facultad de Ciencias Exactas Físicas y Naturales – UNSJ, determinaron que las fallas activas ubicadas en esta zona (Sistema de fallamiento Maradona y Papagayos) podrían producir un sismo máximo de Mw= 6.6 (http://dx.doi.org/10.5027/andgeoV45n2…) Lara Ferrero, G .; Perucca, L .; Rothis, M .; Pantano, A .; Saez, M. 2018, Actividad tectónica cuaternaria del Sistema de Fallas de Maradona, Precordillera Central, Argentina. Geología Andina 45 (2): 145-160. [doi: http://dx.doi.org/10.5027/andgeoV45n2… ]
EL NOA Y SU RIESGO ANTE LOS TERREMOTOS
El geólogo y sismólogo Gustavo Ortiz, director del Observatorio Sismológico CONICET-UNSJ de San Juan, señaló que el mayor nivel de peligrosidad permanece concentrado en el oeste del país.
Además de San Juan y Mendoza, existen áreas de riesgo en el centro de Mendoza, el norte y este de San Juan, el oeste de La Rioja y sectores del noroeste de San Luis.
En el norte argentino también existen fallas geológicas activas. Entre ellas se encuentran estructuras ubicadas en las sierras de La Rioja, como Famatina, Velasco y Ambato, además de sectores del Valle de Lerma, en Salta, la Quebrada de Humahuaca y los Valles Calchaquíes. (Fuente: La Gaceta)
De acuerdo con el INPRES, aproximadamente el 80% de los eventos sísmicos registrados en el país ocurre a más de 100 kilómetros de profundidad. El 20% restante se origina a menos de 40 kilómetros, y son precisamente estos movimientos más superficiales los que pueden provocar mayores daños.
Los terremotos más destructivos de la historia argentina
Argentina tiene antecedentes de terremotos devastadores.
Uno de los más graves ocurrió en Mendoza en 1861. El movimiento destruyó prácticamente la ciudad y provocó miles de víctimas.
Otro terremoto histórico fue el de San Juan de 1944, considerado uno de los desastres naturales más importantes de la historia argentina. El sismo provocó una enorme destrucción y dejó cerca de 10.000 muertos.
En 1977, San Juan volvió a ser escenario de un fenómeno excepcional: un doblete sísmico, con dos terremotos principales separados por aproximadamente 30 segundos.
Este tipo de fenómeno es poco frecuente, pero puede producirse cuando un primer terremoto modifica las tensiones existentes en una zona y favorece la activación de otra falla cercana.
¿También existe riesgo sísmico en Salta y Jujuy?
Aunque el mayor nivel de peligrosidad se encuentra en San Juan y Mendoza, el norte argentino tampoco está libre de actividad sísmica.
En Salta existen estructuras geológicas activas en distintos sectores, incluido el Valle de Lerma, mientras que en Jujuy se destacan áreas de la Quebrada de Humahuaca.
Los Valles Calchaquíes también forman parte de las regiones donde se estudia la actividad de las fallas geológicas.
Esto significa que el riesgo no se limita exclusivamente a las provincias cordilleranas del centro-oeste. El mapa oficial de peligrosidad sísmica indica que todas las provincias argentinas presentan algún nivel de amenaza, aunque con diferencias importantes entre regiones.
¿Se puede predecir cuándo ocurrirá un terremoto?
No.
La ciencia actualmente no puede determinar con precisión cuándo, dónde y con qué magnitud ocurrirá un terremoto.
Los mapas de peligrosidad permiten identificar las regiones donde existe una mayor probabilidad de registrar movimientos intensos, pero no pueden establecer una fecha para el próximo gran sismo.

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