PREMIO NOBEL DE LA PAZ PARA LA ABOGADA NAVI PILLAY: ELLA DENUNCIÓ EL GENOCIDIO EN GAZA

Cuando Navi Pillay tenía cinco años, un conocido de su padre llegó a su casa en Durban, Sudáfrica, con una historia aparentemente sencilla: necesitaba dinero para comprar unas gallinas por encargo de su padre.

Su madre, ocupada cuidando a los otros niños, le entregó cinco libras y le pidió que comprobara si aquel hombre decía la verdad.
Apenas doblaron la esquina, el hombre le arrebató el dinero y escapó.
Eran las ganancias de un mes de su padre, que trabajaba como conductor de autobús.
El responsable fue detenido y condenado. Navi tuvo que declarar ante un tribunal, pero cuando terminó el proceso le preguntó a su padre cuándo les devolverían el dinero.
Su padre le explicó que nunca lo recuperarían.
Muchos años después, Pillay recordaría aquel episodio como su primer encuentro con una injusticia que no conseguía comprender.
Había nacido en 1941 en Clairwood, un barrio pobre de Durban habitado principalmente por familias de origen indio. Cuando tenía siete años, el apartheid comenzó a institucionalizarse en Sudáfrica, reforzando un sistema de discriminación que ya existía.
Su familia vivía con recursos limitados. Cuando expresó su deseo de estudiar Derecho, un profesor le advirtió que necesitaría un padre rico para pagar la universidad.
Pero sus vecinos de Clairwood reunieron dinero para ayudarla a estudiar.
En la Universidad de Natal, Navi pasaba largas horas en la biblioteca. Allí descubrió los documentos de los juicios de Núremberg, donde dirigentes nazis habían sido procesados por sus crímenes después de la Segunda Guerra Mundial.
Aquellos expedientes mostraban una posibilidad que parecía remota en la Sudáfrica de su juventud: que incluso quienes habían ejercido un poder enorme pudieran responder ante un tribunal.
En 1967 abrió su propio despacho de abogados en la provincia de Natal. Fue la primera mujer no blanca que lo consiguió allí.
Durante los años siguientes defendió a opositores del apartheid, denunció torturas y trabajó por los derechos de presos políticos, incluidos los recluidos en Robben Island, donde permanecía encarcelado Nelson Mandela.
En 1995, después del fin del apartheid, fue nombrada jueza del Tribunal Superior de Sudáfrica. Era la primera mujer no blanca que ocupaba ese cargo.
Ese mismo año fue elegida para integrar el Tribunal Penal Internacional para Ruanda, encargado de juzgar a los responsables del genocidio de 1994.
Allí participó en una decisión que cambiaría el derecho internacional.
Durante el juicio contra Jean-Paul Akayesu, antiguo alcalde de la localidad ruandesa de Taba, surgieron testimonios sobre violaciones cometidas contra mujeres tutsis. Aquellos delitos sexuales no figuraban inicialmente entre los cargos.
Pillay formuló preguntas sobre esos abusos y el tribunal permitió que la fiscalía ampliara la acusación.
El 2 de septiembre de 1998, los tres jueces declararon culpable a Akayesu de genocidio y crímenes de lesa humanidad.
Fue la primera condena por genocidio dictada por un tribunal internacional. La sentencia también estableció que las violaciones y otras formas de violencia sexual podían constituir actos de genocidio cuando se cometían con la intención de destruir a un grupo protegido.
Pillay continuó su carrera en la Corte Penal Internacional y, entre 2008 y 2014, ocupó el cargo de Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos.
Décadas después, presidió una comisión de investigación de la ONU que en 2025 concluyó que Israel había cometido genocidio en Gaza. El Gobierno israelí rechazó esas conclusiones y cuestionó la imparcialidad de la comisión.
El 9 de octubre de 2026, el Comité Noruego del Nobel anunció que Navi Pillay, de 85 años, había sido elegida para recibir el Premio Nobel de la Paz por su trabajo en favor de la paz y el derecho internacional. La noticia la sorprendió en Alemania, mientras participaba en una conferencia jurídica. Estaba en Núremberg.
En el mismo edificio donde, ochenta años antes, se había juzgado a dirigentes nazis por sus crímenes. Era el lugar cuyos procesos había estudiado décadas atrás, cuando era una joven universitaria en Sudáfrica.
FUENTE: DATOS HISTÓRICOS-

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