La publicidad orientada y rentada, en los últimos 3 meses fue con anuncios contra la migración y el feminismo
El think tank libertario dirigido por Agustín Laje organizó el evento “Ideas para una sociedad libre”. El presidente Javier Milei brindó un discurso y agradeció al flamante vocero presidencial Adrián Ravier, ex director académico de Faro.
▪️ Según la Biblioteca de Anuncios de Meta, la cuenta Ratio Oficial que pertenece a la Fundación gastó más de $ 135 millones en 4.168 anuncios en los últimos 3 meses, y más de $ 1.238 millones entre marzo de 2025 y junio de 2026, clasificados por la plataforma como publicidad política o electoral.
▪️Los posteos promocionan mensajes contra la migración, el feminismo, la “agenda LGBT” y el peronismo, además de mensajes a favor del Gobierno nacional. (FUENTE: CHEQUEADO)
Millones en Meta para campañas de odio
En medio de un severo plan de austeridad que asfixia el presupuesto de las universidades públicas y los sectores más vulnerables de la sociedad, la polémica vuelve a encenderse en torno al entorno del presidente Javier Milei. La Fundación Faro, el think tank ideológico y político de La Libertad Avanza, quedó en el ojo de la tormenta tras revelarse un millonario gasto publicitario destinado a propagar discursos de odio en las redes sociales.
De acuerdo con el informe de la biblioteca de anuncios de Meta (plataforma que engloba a Facebook e Instagram), la Fundación Faro invirtió la exorbitante suma de 135 millones de pesos en campañas digitales. Lejos de utilizarse para el debate académico o la difusión de propuestas económicas liberales, el grueso de estos fondos fue direccionado a financiar anuncios con marcadas críticas —y ataques directos— hacia el movimiento feminista y las comunidades de migrantes.
Campañas de odio con aval presidencial
La estrategia digital del centro de estudios, dirigido por figuras del riñón libertario, no es un hecho aislado ni una iniciativa por cuenta propia. El propio presidente Javier Milei ha respaldado abiertamente la línea editorial y las decisiones de la fundación, validando el uso de estos recursos para dar una “batalla cultural” que las organizaciones de derechos humanos catalogan de sumamente peligrosa.
La retórica impulsada por los anuncios no solo busca deslegitimar las conquistas de los colectivos de mujeres, calificándolas de “privilegios de la casta ideológica”, sino que además instala una narrativa xenófoba que vincula falsamente a la población migrante con el aumento de la delincuencia y el gasto público desmedido.
Una contradicción flagrante: ¿Hay plata o no hay plata?
La revelación de este gasto millonario desató una ola de indignación en el arco político y social. Críticos de la gestión actual señalan una contradicción flagrante en el discurso oficial:
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El ajuste es para algunos: Mientras el Gobierno repite incansablemente el mantra de “no hay plata” para justificar el desfinanciamiento de áreas clave del Estado, la ciencia y la cultura, sus satélites políticos parecen gozar de cajas millonarias.
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Financiamiento opaco: La procedencia de los fondos de la Fundación Faro sigue levantando sospechas. Aunque se presenta como un ente financiado por aportes privados, la falta de transparencia sobre quiénes son los empresarios o corporaciones detrás de este flujo de dinero siembra dudas sobre posibles conflictos de intereses con las políticas públicas del Ejecutivo.
“Es inadmisible que en un país con más del 50% de pobreza se destinen fortunas a perseguir minorías y estigmatizar a las mujeres en redes sociales, todo bajo la mirada complaciente del Presidente”, expresaron referentes de la oposición.
La profundización de la grieta digital
Con esta millonaria inversión en Meta, la Fundación Faro consolida su rol no como un espacio de pensamiento y generación de ideas, sino como una maquinaria de propaganda diseñada para radicalizar el debate público. Al polarizar la sociedad apuntando contra los sectores más postergados o vulnerables, el oficialismo parece priorizar la confrontación ideológica por encima de la gestión y la cohesión social.
Mientras tanto, el aval explícito de Milei a estas prácticas confirma que la persecución al feminismo y la xenofobia institucionalizada ya no son solo posturas marginales de internet, sino políticas centrales de la narrativa del Gobierno nacional.

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