HOMESCHOOLING EN LA REFORMA EDUCATIVA: ¿LIBERTAD DE ELECCIÓN O RIESGO PARA LAS INFANCIAS?

  Por Gabriela Dueñas. Dra. en Psicología / Lic. en Educación / Psicopedagoga.

El Gobierno nacional impulsa una reforma educativa que, bajo el lema de “modernización”, incluye entre sus puntos más polémicos la posible habilitación del “homeschooling” o educación en el hogar. Si bien se presenta como una opción que amplía libertades, un análisis profundo revela que esta práctica encierra riesgos psicosociales y jurídicos que amenazan el desarrollo integral de niños, niñas y adolescentes, y debilita el rol del Estado como garante de derechos.

UN FENÓMENO SIN MARCO CLARO

En Argentina, el homeschooling existe en un vacío legal. La ley establece la obligatoriedad escolar desde los 4 hasta los 18 años, pero no define si educar en casa es una forma válida de cumplirla. Sus defensores argumentan flexibilidad curricular, personalización y seguridad frente a entornos escolares problemáticos. Sin embargo, lo que parece una solución individual puede convertirse en una retirada del espacio público, privatizando una responsabilidad que es colectiva y exponiendo a niños/as y adolescentes, en pleno proceso de estructuración psíquica y construcción de las funciones cognitivas, a factores negativos para un desarrollo saludable.

Homeschooling, ¿un retroceso en el sistema educativo argentino? | Filo News

La experiencia internacional es aleccionadora. En países donde se permite, como Estados Unidos o Canadá, estudios señalan que, pese a rendimientos académicos aceptables, muchos jóvenes educados en casa presentan dificultades para integrarse social y laboralmente, expresando sentimientos de desajuste (angustia, ansiedad) ante dinámicas grupales que no experimentaron previamente. En Alemania, donde está prohibido, investigaciones asocian el aislamiento prolongado con mayor ansiedad social. En América Latina, donde faltan marcos de supervisión, un estudio en Colombia encontró que el 70% de los niños homeschoolers no participaba regularmente en actividades con pares fuera de su familia, y la carga, además,recaía casi exclusivamente en madres exhaustas.

Pero el riesgo más grave es otro. La escuela es el principal detector de vulneraciones de derechos. Según datos de la Secretaría Nacional de Niñez (2022), el 40% de las denuncias por maltrato infantil son realizadas por escuelas. El homeschooling, sin supervisión, puede volver a las/os niñas/os y adolescentes invisibles para el sistema de protección.

POR QUÉ LA ESCUELA ES INSUSTITUIBLE

La escuela no es solo un lugar para aprender contenidos. Es el primer y más importante espacio de socialización fuera de la familia, donde se produce, como se advierte desde el psicoanálisis, la “salida exogámica”: el niño expande su mundo afectivo, aprende a negociar conflictos con pares, se enfrenta a la diversidad e internaliza normas de convivencia social.
Psicólogos como Piaget y Vygotsky demostraron que el pensamiento y la moral se desarrollan a través del conflicto cognitivo y la interacción con otros. La escuela, al reunir diversidad, genera sistemáticamente estos desafíos que son el motor del desarrollo. Pedagogos como Paulo Freire y John Dewey agregaron que la verdadera educación es dialógica, problematizadora y ocurre en un acto colectivo de construcción de conocimiento. Un hogar, por más amoroso que sea, tiende a ofrecer perspectivas homogéneas y un diálogo restringido.

La pandemia fue un experimento social trágico que validó esto. El cierre de escuelas, como una medida de excepción motivada por la necesidad de cuidado colectivo ante el riesgo del Covid 19, fue el factor más asociado al deterioro de la salud mental infantil. Estudios del Hospital de Clínicas en Argentina mostraron que el 60% de los niños y adolescentes atendidos presentó ansiedad, depresión e irritabilidad ligadas a la falta de interacción escolar. Además, se perdió el acceso a comedores, controles de salud y, crucialmente, a la mirada protectora de docentes.

EL TRASFONDO POLÍTICO: UN MISMO PROYECTO QUE AFECTA EDUCACIÓN Y TRABAJO

El homeschooling no es una mera opción pedagógica. Es un “síntoma” de una lógica más profunda: la del neoliberalismo que prioriza el proyecto individual sobre el colectivo. Bajo esta racionalidad, la educación deja de ser un derecho público para convertirse en una “inversión privada” familiar. Es la expresión extrema de la privatización: no se elige un colegio privado, se disuelve la institución misma.

Esta misma lógica se observa en la propuesta de reforma laboral, que busca debilitar los convenios colectivos y priorizar la negociación individual. Ambos proyectos –el educativo y el laboral– son dos caras de una misma moneda: la desarticulación sistemática de las instituciones sólidas (escuela pública, convenio colectivo) que históricamente amortiguaron desigualdades y construyeron ciudadanía. Se busca reemplazar derechos sociales garantizados por opciones de consumo y gestión de riesgo individual.

Frente a esto, pensadoras como la argentina Graciela Frigerio nos recuerdan que la escuela pública es un “espacio de aparición”, el lugar donde, por derecho, nos encontramos con el que no elegimos –el compañero distinto, el maestro que desafía nuestras certezas–. Es el germen de la ciudadanía democrática. El homeschooling, al hacer de la educación un “acto de consumo privado”, suprime este encuentro forzoso y protegido con la heterogeneidad, arriesgando criar “huérfanos de lo público”.

CONCLUSIÓN: FORTALECER LO COMÚN, NO ABANDONARLO

Esta reforma derrota inclusive a Sarmiento. En efecto, una reforma educativa progresista no debería normar la retirada hacia lo privado, sino redoblar el compromiso con una escuela pública inclusiva, segura y estimulante. El desafío es abordar las razones que llevan a algunas familias a considerar el homeschooling: garantizar escuelas libres de violencia, implementar proyectos personalizados dentro del aula común, con docentes capacitados y recursos suficientes.

La educación, como el trabajo digno, no es un servicio que se contrata. Es un acto político de encuentro y construcción colectiva. El camino frente a los desafíos del siglo XXI no está en aislar en el hogar o fragmentar en negociaciones laborales individuales, sino en fortalecer y reinventar los espacios de lo común. La escuela pública, como bastión de derechos y taller de democracia, debe ser esa opción deseable y efectiva para todas las familias. De lo contrario, no modernizaremos el sistema: lo desturiremos.

NOTA: Este artículo sintetiza el análisis desarrollado en el ensayo “Acerca de la Reforma Educativa Argentina: Entre Derechos, libertades y el riesgo del ‘Home Schooling’”.


Comentarios

Una respuesta a “HOMESCHOOLING EN LA REFORMA EDUCATIVA: ¿LIBERTAD DE ELECCIÓN O RIESGO PARA LAS INFANCIAS?”

  1. Debemos detener este proyecto que excluye el derecho a la educación pública y gratuita para todos. Argentina se caracterizo por tener una educación pública eficiente y efectiva. Lo demuestra los 5 Premios Nobel y los avances en la ciencia y tecnología de nuestras Universidades. No destruyamos lo que fue y es un orgullo para el pueblo argentino. La educación es un derecho contemplado en nuestra constitución nacional.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *